Etiquetas
baluarte, colegio, edificos, ejercito, estructuras, fortaleza, italiana, mexicano, militar, militares, Perote, san carlos, traza
Sin duda una de mis pasiones (que habrá podido comprobar cualquiera que haya leído más de dos posts de este austero blog), es todo aquello que se relacione con el arte militar. Pues bien, en esta ocasión aprovecharé la conjunción de esta afición con la cercanía de un edificio muy importante en la historia de México, me refiero sin duda a la fortaleza de San Carlos, construida en las inmediaciones de la ciudad de Perote, Veracruz.
Ubicado sobre el antiguo Camino Real que unía a la ciudad de México con el puerto de Veracruz (pasando por Puebla y Xalapa), Perote se vio beneficiado por el comercio y movimiento de personas que transitaban por este camino, razón la cual su importancia como lugar de reposta y venta de diversos artículos fue en aumento durante la época colonial.
Dicha importancia se vio aumentada cuando en 1762 Inglaterra atacó y se apoderó de la Habana, lo que hizo temer a la Corona Española un eventual ataque inglés que pudiera poner en peligro las posesiones ultramarinas de la metrópoli, en especial la joya de su corona, es decir, la Nueva España. Por ello, se decidió mejorar las capacidades militares en territorio novohispano por lo que se tomaron diversas medidas para que dichos territorios pudieran disponer de medios de defensa en el caso de que la guerra alcanzara la América española.
Entre estas medidas se encontró el levantamiento de un ejército permanente en la Nueva España (pues no se contaban más que con escasas fuerzas armadas ante) y, lo que interesa para este post, la construcción de fortificaciones que ayudaran a contener a un hipotético enemigo que lograra desembarcar y avanzar al interior del país.
Bajo esta premisa llegó a México el brigadier ingeniero Manuel Santiesteban (también escrito Santistevan), y después de un estudio para reconocer el mejor lugar en el que debería de construirse una fortaleza tierra adentro (pues ya se encontraba la fortaleza de San Juan de Ulúa en Veracruz), se iniciaron las labores de construcción de la fortaleza de San Carlos en 1770 que concluyeron en 1777, periodo que abarcó dos administraciones virreinales: la de Carlos Francisco Marqués de Croix (1766-1771), y la de Antonio María de Bucareli y Urzúa (1771-1779), siendo entonces el rey de España Carlos III (1759-1788), quien fue conocido por ser el principal reformista de la dinastía Borbón:
Por inscripción en placa de bronce colocada en el edificio concluido y por carta enviada a Carlos III por el Virrey de Bucareli se conoce que:
“Se comenzó este real fuerte en 20 de Octubre de 1770 reinando nuestro católico monarca el Señor Don Carlos III, siendo Virrey de esta Nueva España, el Exmo. Señor Marqués de Croix e Ingeniero Director el Brigadier Don Manuel de Santiesteban. Se concluyó en 31 de Diciembre de 1776, gobernando este reino el Exmo. Sr. B. Fr. Don Antonio María de Bucareli y Ursúa”.
El diseño de San Carlos obedece a un estilo claramente identificado durante la época, llamado Traza italiana y que se popularizó a partir del siglo XVI en Europa (en oposición a la obsoleta defensa que para entonces podían brindar los castillos medievales) y que España exportó a América. Como es posible apreciarse en las imágenes de arriba, dicha traza tiene forma de estrella con ángulos abaluartados que servían para defenderse mutuamente con fuego cruzado, lo que además permitía un fuego nutrido a las murallas (llamadas cortinas) en el caso de que atacantes de infantería lograsen llegar a los mismos después de salvar el foso. Además, en el caso de este edificio militar, cada baluarte fue encomendado a las advocaciones de San Carlos, San Antonio, San Julián y San José, debido a la religiosidad de la época.
Lastimosamente no pudo comprobarse el poderío de esta estructura en un asedio a gran escala como el que se esperaba podría ocurrir en la segunda mitad del siglo XVIII e inicios del XIX por parte de las naciones rivales de España, aunque sí se usó para acantonar soldados en la primera década del XIX. A partir de 1823 y como lo afirma David Guerrero, San Carlos fue
fue sede del Heroico Colegio Militar. En cuanto obra castrense, participó intensamente en la movilización de tropas durante los pronunciamientos a favor o en contra de los muchos gobiernos que tuvo el país, durante la mayor parte del siglo XIX […] Durante la guerra de 1847, sostenida entre México y Estados Unidos, el Fuerte de San Carlos sirvió para la concentración de prisioneros de guerra. Con un país dominado por los ejércitos, la fortaleza tuvo una vida dinámica y al mismo tiempo azarosa, al ser utilizada como cuartel de tropas, caballeriza, almacén de pólvora y de municiones. Durante las primeras décadas del siglo XX, se usó como prisión de las huestes federales y constitucionalistas; más tarde, en la Segunda Guerra Mundial, fue convertido en campo de concentración para los residentes extranjeros y algunos prisioneros alemanes e italianos. De hecho, las características de su arquitectura influyeron para que, a partir de agosto de 1949, se transformara en Reclusorio Central del estado de Veracruz, papel que desempeñó hasta su clausura en marzo de 2007.
Algunos de los hechos anteriores quedaron inscritos en placas que hoy día pueden verse en la entrada principal de dicho baluarte:
De igual forma, comparto algunas fotos del exterior de esta fortificación:
Y otras cuantas del interior, del que quedan los vestigios de su papel como centro de readaptación:
Para finalizar, debo mencionar que existe una leyenda que involucra a dos centinelas de piedra que resguardan la entrada al baluarte:
Frente al acceso de la fortaleza, delante del foso, se hayan las estatuas de dos soldados de la corona que representan a los centinelas Juan de Ferrer y Jaime Castells que abandonaron sus puestos por razones de amor pues competían por los favores de Olalla de Clots. Al enterarse de que serían procesados por deserción huyeron y nunca más se les vio. Para que no se olvidara su falta y en su vergüenza, se mandaron a erigir dos figuras que los representaran para ser colocadas en el mismo lugar en el que montaban guardia donde aún se les ve.
Fuentes:
ARCHER, Christon I. El ejército en el México Borbónico, 1760-1810, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, 413 pp.
GUERRERO FLORES, David, “Ventana al tiempo: Fuerte de San Carlos en Perote”, en: http://www.inehrm.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=perote-articulo
ORTIZ ESCAMILLA, Juan, “Defensa militar y ‘despotismo ilustrado’ el acantonamiento de tropas en Veracruz, 1797” en Luis JAUREGUI y José Antonio SERRANO ORTEGA, Historia y nación: actas del Congreso de homenaje a Josefina Zoraida Vázquez, II. Política y diplomacia en el siglo XIX mexicano, México, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, 1998, pp.127-142.
MARTI, Daniel, La Fortaleza de San Carlos. Perote, Ver., Mex., en http://arkitectonica.blogspot.com/2008/08/la-fortaleza-de-san-carlos.html
Fortaleza de San Carlos en Perote en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Fortaleza_de_San_Carlos_de_Perote
Sígueme en Twitter: @ignativss
o en Google+: http://bit.ly/ovkIKW
Mi perfil en LinkedIn: http://j.mp/oMeRl0
Y en Academia.edu: http://unam.academia.edu/LuisSanchez
O lee mi columna en Por un México Inteligente: http://j.mp/oLIxti
muy bien por la construccion y todas las historias de los usos que le han dado a la fortaleza a travez del tiempo ojala le den difucion y mantenimiento para que prevalesca a traves del tiempo
En efecto, la fortaleza no se encuentra en las mejores condiciones, y darle mantenimiento es algo en lo que los diferentes niveles de gobierno deberían de poner atención. Espero pronto lo hagan, pues tuve la oportunidad de visitar la parte superior de los baluartes, y dos está colapsados, lo que pone en grave riesgo su estructura. Pronto subiré algunas fotos que muestran esto. Saludos y gracias por tu comentario Carmen.
Pingback: Deterioro de edificios históricos: Fortaleza de San Carlos (Perote, Ver.) « Facetas históricas
ACTUALMENTE LO SIGUEN RESTAURANDO? O ES UN PROYECTO OLVIDADO YA QUE SERÁ UN MUSE?
Tengo entendido que el proyecto de “restauración” continúa, pero la información es escasa.
Tengo entendido, la terminación de la fortaleza fue en 1775; la fecha de 1777 fue para definir y terminar algunos detalles de la construcción, y así, poder habilitarla satisfactoriamente, pues un acueducto que abastecía de agua a las enormes cisternas, tiene la fecha grabada de 1777.
El nombre de los guardias que mencionas es “Francisco Ferrer” y no “Juan”; así como la damisela, era “Olalla de Olarte”, pues mucho se ha publicado que fue “Clots”, lo cual ya se ha corroborado, y muchos investigadores han llegado al resultado de que fue “Olarte”.
Efectivamente, el ingeniero constructor se apellidaba “Santiestévan”, pues en los diarios del constructor, firma con esta sospechosa ortografía.
Sobre las placas, indicando los títulos de cuando se finaliza su edificación, no han sido encontradas, hasta la fecha.
¿La restauración?…siempre ha seguido en plan, lo cual no se ha efectuado al ciento por ciento. En este momento se lleva a cabo la restauración de la escalera principal.
Soy parte del Patronato, de este histórico edificio, así como estudiante de Arqueología. Saludos.
Immanuel, muchas gracias por las precisiones.
Una duda, ¿tiene el patronato una página o información de contacto? Probablemente como historiador pudiera aportar algunos datos, así como para enterar a la gente interesada en los progresos de la restauración.
Saludos.