Deterioro de edificios históricos: Fortaleza de San Carlos (Perote, Ver.)

Uno de los grandes problemas de la historia es la conservación los diversos tipos de fuentes que los profesionales de esta ciencia “blanda” deben de usar para reconstruir los hechos del pasado. Y si bien la materia prima por excelencia de los historiadores es el documento impreso (desde las tablillas con la escritura cuneinforme, hasta los “tuits” actuales), existen otras formas de representación humana a partir de las cuales puede construirse la historia. Es el caso de las estructuras y edificios levantados por el hombre en todas épocas, y que dicen mucho de una cultura, forma y/o estilo de vida, intenciones y creencias de un grupo, clase, cuerpo o sociedad, etc.

Pero no porque los edificios sean erigidos con —normalmente— materiales bastante más resistentes que los usados para la elaboración de documentos, quiere decir que perdurarán más o menos, en especial en el caso de las grandes estructuras militares, que si no son completamente destruidas o severamente dañadas dadas sus funciones específicas, terminan por ser destinadas a usos para las que tales estructuras no fueron diseñadas (destino que, por cierto, han compartido también edificios de corte religioso, baste recordar por ejemplo la “nacionalización” de bienes eclesiásticos llevada a cabo por Juárez, y en la que varios edificios eclesiásticos terminaron convertidos en vecindades, hospitales, etc. O las acciones del gobernador de Tabasco, Tomás Garrido Canabal en la década de 1920, que destinó a las iglesias a ser usadas como escuelas y para otras labores de corte social).

Un ejemplo perfecto lo encontramos en la Fortaleza de San Carlos, en Perote, Veracruz (de la cual ya he hablado en un post anterior), que pasó de ser un edificio para la defensa militar, a escuela (Heroico Colegio Militar) y, posteriormente, a fungir como CERESO (Centro de Readaptación Social) o, en palabras llanas, una cárcel.

Esta última conversión de funciones fue, al parecer, la que más daños produjo en el inmueble militar del siglo XVIII. Se demolieron las rampas de acceso a los baluartes (no se fueran a escapar los internos), se reformaron casi en su totalidad los espacios para el albergue de los presos, se pintaron paredes produciendo daños a los materiales originales y en fin, un etcétera más largo de lo deseable.

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Vista superior de una de las rampas demolidas, así como paredes pintadas.

Afortunadamente, sobrevivió un pequeño acceso (escaleras, también bastante dañadas) que conduce a la cima de la cortina y los cuatro baluartes de los que se compone el fuerte. Es en esta parte, la superior, donde más se pueden constatar los efectos de la actitud indolente de las autoridades tanto pasadas, como presentes y probablemente futuras, en lo referente a la conservación de este importante y bello patrimonio histórico de Veracruz y México.

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Acceso a los baluartes. Como se nota, una escalera fue colocada sobre la original. Esto, según la persona encargada del lugar, fue hecho para la filmación de una película.
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Vista superior de la escalera que conduce al baluarte sur.

El acceso del que hablaba más arriba conduce directamente al baluarte sur, y lo primero que uno puede apreciar, es que buena parte del centro de dicho baluarte se encuentra colapsado, resultado de una explosión controlada —según pudimos indagar con la encargada del módulo de información del lugar— que tenía como objetivo echar abajo el baluarte (¿con que fin? No lo sé). Afortunadamente, la estructura resultó ser lo suficientemente fuerte como para resistir la explosión, pero no lo suficiente para evitar que se colapsara el techo del cuarto interior del baluarte, desde donde se proyectó la colocación y posterior detonación de los explosivos.

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Baluarte sur. Su parte central colapsada a causa de una explosión controlada que buscaba derribar la estructura completa.
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Vista interior de la entrada que daba acceso a la cámara desde donde se originó la explosión, y que originalmente se usaba para el resguardo de materiales de guerra.
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Parte central del baluarte sur colapsado.
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La vista satelital permite comprobar el estado de deterioro en el que se encuentra, en especial, el baluarte sur de la fortaleza, y en la que se aprecia el colapso ya mencionado.
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Cámara del baluarte sur que aparece en el plano original.

Al seguir recorriendo la cortina (muro) y llegar a la cara oriental de la fortaleza, uno se encuentra con que la estructura para las almenas y cañoneras dejó de existir por quién sabe qué desafortunado suceso. El hecho es que no se encuentra donde debería, como se nota en las fotografías abajo:

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Almenas y cañoneras derribadas en el baluarte oriental. Vista hacia el sur-sureste.
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Almenas y cañoneras derribadas en el baluarte oriental. Vista hacia el norte.

En fin pues, ojalá esta pequeña entrada sirva, además de hacernos tomar conciencia del cuidado que debemos darle a nuestros propios monumentos históricos (hay grandes cantidades de basura en todo el inmueble, señal de que los visitantes no se preocupar por encontrar un depósito donde depositar sus deshechos), también para llamar la atención a las autoridades competentes de los tres niveles de gobierno respecto a la conservación un estructura monumental y que jugó diversos papeles en la historia de nuestro país.


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3 thoughts on “Deterioro de edificios históricos: Fortaleza de San Carlos (Perote, Ver.)

  1. Es una verdadera pena que estos vestigios hitóricos no sean debidamente cuidados, pero estoy seguro que la casa del ex-gobernador Herrera, tiene lujos hasta bulgares, y ahora con el actual gobernador “patiño” de Herrera, pues todo esto se va seguir derrumbando hasta que se pierda.

    1. Ciertamente el olvido en el que se encuentran sitios de importante interés histórico es indignante, en especial porque enormes cantidades de recursos económicos fluyen a áreas (como las que tu mencionas, aunque no me consta) en las que no se necesitan o no son urgentes. Espero pronto, con la creación de un proyecto de restauración, se le de la atención debida. Gracias por tu comentario Sergio.

      1. Y sobre todo no falta mencionar los inadecuados esfuerzos por restaurar la fortaleza, en vez de beneficiar la construcción la deterioran mas y mas

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